La verdadera Libertad del Amor

La verdadera Libertad del Amor

(Artículo por Andrew Comiskey)

 “La carne crucificada de Jesús revela el vínculo entre la verdad y la libertad, al igual que Su resurrección exalta la fecundidad de una libertad vivida en la verdad” San Juan Pablo II

Nosotros vivimos en un mundo ruidoso y confuso de “libertad” sexual. Desde Hilary Clinton lamentándose por el proyecto de ley sobre la libertad religiosa de Indiana porque restringe el “amor gay” en su camino a la Corte Suprema insistiendo en que los federales cubren los costos de cambio de sexo de un prisionero, ahora estamos sujetos a una nueva visión de la libertad humana que excluye cualquier indicio de Dios. ¿Podría el Creador y Redentor de nuestra humanidad saber algo acerca de la verdadera libertad?

No ajena a las humillaciones sexuales, María Magdalena descubrió la libertad en la Fuente. Jesús se entregó a una mujer que tradicionalmente se creía que era impulsada por los deseos desordenados y era satanizada por una cultura decidida a explotar a estas mujeres. Sin miedo de la impureza de ella, Jesús le ofreció a María la misericordia todopoderosa. Él se convirtió en su refugio y le dio un lugar junto a Él. La poderosa Presencia de Jesús en su vida liberó a María de siete demonios (Lc. 8: 2). “Él no la entregó al enemigo, sino que la puso en un lugar espacioso” (Sal 31: 8).

El amor divino rompió el bajo techo que estaba sobre la vida de María y le dio opciones inspiradas. Sólo el amor restauró la libertad humana de María. Con amor Jesús la creó; con amor Él reclamó la dignidad de ella. De lo contrario ella se sentiría tentada, quizás no muy diferente a una mujer de hoy en día tan desgastada por los hombres quebrantados, que se abre al afecto de otra mujer o evita por completo su condición de mujer.

Jesús la rescató de cualquier cantidad de soluciones vanas. Eso es lo que hace el amor verdadero: avergüenza a los fuertes que actualmente defienden cualquier cantidad de libertades civiles como la mejor opción para los quebrantados sexuales. ¿Harán los Cristianos mejor que asegurar legalmente a los demás en un destino inútil y desordenado? Necesitamos impartir una calidad de amor a estas personas de vida desordenada el cual se corresponda con el verdadero dolor, las verdaderas aspiraciones de nuestra humanidad enferma.

María eligió la dignidad del amor que sólo Jesús ofrece. El amor se convirtió en su libertad. Y ella se entregó libremente a Sus propósitos. ¿Te asombras de que Jesús la haya elegido, una mujer antes despreciada y satanizada, de entre todos los discípulos para entregar el mensaje de la resurrección? La libertad de su nueva vida se convirtió en el vehículo glorioso a través del cual toda la humanidad puede decir: “¡He visto al Señor!” (Jn 20:18).

El articulo original en ingles encuentra su fuente en la web del autor en el siguiente enlace: http://andrewcomiskey.com/loves-true-freedom/
La traducción al español conserva fielmente lo expresado por el autor en su idioma de origen.
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