El sanador herido

El sanador herido

"El Señor me ha dado palabras de sabiduría para que yo consuele a los cansados con palabras de aliento." Isaías 50:4

En los días de la Semana Santa para los cristianos, me he puesto a reflexionar sobre la imagen del Maestro Jesús sanando a los enfermos.
Con el tiempo que llevo acompañando en el camino de reconciliación de las heridas emocionales profundas que producen atracción por el mismo sexo, me he dado cuenta que al final todas las personas, sin excepción, tenemos heridas emocionales o afectivas que en muchos casos tienen que ver con el sistema familiar.
Después acompañar en el proceso de reconciliación de algunos de nuestros usuarios varones y conocer sus heridas emocionales o afectivas, no tengo en duda que una de las causas principales de la atracción erótica por personas del mismo sexo son las necesidades emocionales y afectivas insatisfechas
He visto a quienes hoy luchan por integrar su sexualidad y sanar sus heridas, para ellos no ha sido fácil y como cualquier herida cuando intentan limpiártela o desinfectarte produce dolor, ardor y en algunos casos puede resultar repugnante.
Hoy voy a dar un paso importante en el proceso de reconciliación de mis heridas emocionales, como todos también tengo, el primer paso consiste en asumir que soy un varón herido y que necesito también reconciliar mis rupturas para integrar lo que esta suelto y ser más feliz
¿Cómo puede un sujeto emocionalmente herido acompañar a otros? Esta pregunta tendrá muchas respuestas pero hay una que suscita mi interés. Se trata de la que propone el psicólogo Carl Jung que habla sobre la dinámica arquetípica del sanador herido para generar empatía con la propia “sombra” del ser del terapeuta y generar fenómenos que pueden ser positivos para el paciente.
Reconocer nuestra historia personal, quiénes somos, necesidades y fortalezas es la base para respetar las particularidades de quienes ayudamos sin pretender que sean como nosotros quisiéramos y sin usar la relación de ayuda para satisfacer nuestras necesidades más que para beneficio del otro.
El maestro Jesús es para nosotros un ejemplo de sanador herido, el siendo inocente se ha manchado con nuestros pecados y ha subido a la cruz, insultado, azotado y lacerado, dice la Sagrada Escritura que no se reconoce en el aspecto humano. El con su cuerpo llagado ha sanado nuestras heridas y hoy continua sanando enfermos.
Es importante dar testimonio de sanación como el ciego de nacimiento que narra el Evangelio que fue llevado ante el tribunal y dio testimonio de sanación en su vida.
En un mundo desestructurado, invadido por el dolor y la angustia todos debemos dar testimonio de sanación y reconciliación de nuestras heridas profundas. El mundo lo necesita, nuestros hermanos lo necesitan. Importante que vayamos juntos por la vida restaurados, amando en libertad, sabiendo que por donde estemos encontraremos otro herido que necesite de nuestro consuelo.
Que feliz me siento después de escribir esto, ahora me hace falta vivir la reconciliación de mis rupturas mientras voy sanando, ayudando a sanar a otros.

“Dijo el leproso a Jesús: Señor, si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio” Mateo 8:1-2

Si estas dispuesto a iniciar el proceso de reconciliación de las heridas emocionales, haz clic en el siguiente enlace. Podrás ponerte en contacto con uno de nuestros consejeros.
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Miguel León es mentor del apostolado para personas quebrantadas en su sexualidad, dedica gran parte de su tiempo al desarrollo de textos y reflexiones en temas de reconciliación, restauración y libertad. Puedes seguirlo en Twitter como @mleonastudillo